
[De Eclipses]
Esta mañana ha vuelto ese maldito doctor Linden. Es domingo, el día del señor que con una palabra suya sana. Algo que no tiene demasiado mérito, yo misma conocí a un hombre que con su palabra sanaba. Era la misma con la que mataba.
Parecía un dios, pero no lo era, las apariencias siempre engañan.
Linden, por ejemplo, el guapo doctor, casi se le puede rozar el aura de seguridad que rodea toda su bata, tan blanca, tan acogedora en su aroma inconfundible a jabón doméstico y hogar, un perfecto casado al que, sin embargo, he oído gemir en la habitación contigua a la mía, la que siempre está vacia por si llega algún ingreso urgente. Y no gemía solo. Mujeres siempre distintas, rendidas a sus maneras elegantes, plegadas a esa voz perfectamente modulada de niño bien, tan afectuoso y amable que hasta las enfermeras más veteranas le miran con devoción y un punto de deseo en los pechos temblorosos que ni ellas mismas reconocerían. Es fácil dejarse sanar por los que parecen más sabios que nosotros. Cualquiera puede hacer milagros con las palabras, la única contrariedad es que duran demasiado poco, pero ¿qué milagro sobrevive a la rutina de los días?
La joven enfermera le habrá advertido de lo “inquieta” que ha pasado la noche la paciente de la 607. Trae ese horrible trozo de papel amarillento dentro de una vieja cartera de cuero, probablemente un recuerdo de sus años de estudiante. Me dan ganas de provocarle, vaya lecturas para un hombre tan inteligente como él, pero he permanecido callada. Linden sacaría hilo de mis palabras, conozco a los de su especie, se pasan años estudiando las caras de los demás, las voces de los otros, pero ellos jamás se miran en el espejo de sus libros. Ha vuelto a leerlo en voz alta. Despacio. Recreándose en cada palabra. Cree que así recordaré lo que ocurrió.
Cómo si pudiera olvidarlo.
No quiero oírle, otra vez no, así que he mirado al frente todo el rato, a la candorosa niña que reza con las manos juntas y el níveo velo, encaje puro y bien dispuesto en torno a su rubia cabecita de rostro recogido. Es la misma que vigilaba nuestro sueño de huérfanas en el convento del pueblo, orando callada, inmune al olor a repollo demasiado cocido bajo una apariencia de linóleo pulcro de lejía y aguarrás. Todas nosotras debíamos ser como aquella niña y eso es lo que ellas, las madres, iban a enseñarnos, quisiéramos o no. Un pequeño insecto trepa por las manos de la pequeña virgen. Me entretengo observando como el bicho negro mancilla el rosario que lleva prendido entre los dedos. Estarían orgullosas de mí, he sido una de las alumnas más aventajadas en sumisión y recogimiento.
El maldito doctor me mira de reojo mientras lee, no consigo engañarle, lo sé, pero yo siempre seré más astuta porque ya nada puede hacerme daño. ¿Qué importa lo que diga un trozo de periódico, amarillento y arrugado, escrito hace meses? Entonces yo seguía a Pepe como una autómata, donde quisiera llevarme allí iría yo, detrás, lamiendo sus pies, como una esclava devota que ha sido rescatada de alguna jaula sucia y oxidada para servir de compañía a un dueño caprichoso. Una doma clásica, sin grandes complicaciones, como se amaestra a esos animales tercos que responden tanto al palo como a la galleta. Al fin y al cabo, las perras de la calle que nada han tenido se conforman con poco, y son de lo más agradecidas. Harta estaba de oírselo decir a Lupe, sin que yo misma pudiera evitar hacer la comparación.
Al fin y al cabo encontramos lo que merecemos.
Un análisis clínico de lo más aparente, doctor Linden.
Imagen: Grete STERN
8 comentarios:
¡Qué pena que no se cruzara en su vida con un HOMBRE BUENO!. Con un hombre bueno, honesto que la envolviera en ternura y supiera lo que es querer de verdad. Parece que solo tropezó con mostruos con disfraces hermosos y engañosos...
¿Has visto la película"Matar a un ruiseñor"?...
Siempre encontramos lo que merecemos. Yo te encontré a ti, y estoy encantado. (Especialmente, me ha llegado: "Cualquiera puede hacer milagros con las palabras, la única contrariedad es que duran demasiado poco, pero ¿qué milagro sobrevive a la rutina de los días?". Porque es una gran verdad).
Un besazo.
Esa frase: "Al fin y al cabo encontramos lo que merecemos".
No sé, todo depende de quien mira y no, de lo que se mira. De quien encuentra, y no de lo que encuentre. El corazón bondadoso verá siempre algo hermoso y bueno en lo que mire, en lo que encuentre...
Una vida puede parecer horrible a unos y para otros puede ser hermosa.
Todo está en el corazón o en la mente del que mira, del que siente.
El que tiene buen corazón siempre descubrirá algo bueno, incluso en lo más horrible.
La protagonista de tus relatos quizá sea buena de corazón y no ve a los "mostruitos " que la rodean. A veces, creo, que es debil y la mueven como a una marioneta los deseos y las opiniones de los "mostruitos".
¿Es libre tu protagonista?. Parece que es esclava de los "mostruitos". ¿Ella es una mostruita para si misma?. Los mostruitos no tendrían poder sobre ella, si ella no se lo hubiera dado.
O quizás busco las arrugas del alma, Ara, esas que tenemos todos..., esas de las que se puede sacar algo de luz, aunque no se vea. La gente "buena", que hace alarde de "libertad", porque lo tiene todo muy claro, siempre me dió mucho miedo.
Sí, he leído y he visto varias veces "Matar un ruiseñor". Es maravillosa.
Gracias, coco, yo sí que estoy encantada de haberte conocido.
Besitos a los dos,
Yo no esribo sobre eso que llaman la buena gente, te escribo sobre las peronas que tiene buen corazón, las que tienen el alma arrugada y el corazón de tanto querer y que son tan generosas que no tienen nada, ni siquiea quieren retener a quien quieren con todo su ser. Es su luz, la que cautiva caundo la llegas a ver...
Cualquier alarde de algo significa su carencia... Me da miedo la gente que es una marioneta en otras manos. La gente de buen corazón no creo que quiera mascotas que las sigan como hacen las mascotas con sus dueños.
GRACIAS por no enfadarte conmigo aunque sigas sin entender lo que mis palbras te quieren decir.
¡Ojalá no te hiera nunca con mis palabras!. Aunque sea sin querer, ¡ojalá!
No me hieres, aunque, en ocasiones, me resulte incomprensible que visites mi blog.
Por otro lado, es bueno conversar, ¿no crees?
Un besito,
¿Incomprensible?...
Busco el rastro de alguien que me cautivo por tener un corazón BUENO.
A estas alturas de mi vida lo único que busco y me cautiva es la BONDAD, lo demás me aburre, me es indiferente...
Gracias...
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